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Piedra

A veces parezco de piedra. Tanta supuesta madurez, tanta autosuficiencia. Soy mas bien una cascara con un interior suave. Ese interior suave es tan delicado que cada parte que se derrama es un poco de alma que en el piso queda. Y allí se queda.

Te vas a tener que ir

Te vas a tener que ir, estoy buscando a otro. Ya empaque tus cejas, tu boca y tus ojos. Te vas a tener que ir para reconciliarme con el amor. ya se embarcaron a tu encuentro tus gestos y tu olor. Tu aliento, tus sonidos, tus sonrisas, tus comisuras, todas te las devuelvo pues pertenecen a otra. Te vas a tener que ir, ya te empaque casi todo. Los momentos que me diste, los kilómetros que nos perdieron. Te vas a tener que ir, a otra mirada a otra parte. Yo mientras tanto recojo el desorden que me dejaste. Te amé tanto, extraño mío. Te amé tanto y aún no has sabido que toda yo era tuya casi como tu propio cuerpo. Pero te vas a tener que ir, (ya hace rato que te fuiste) Quiero dejarte tu paz y estos versos para el viaje. Te vas a tener que ir y contigo todo mi todo, mis angustias y mis mares, mis quebrantos y mi lloro. Te vas a tener que ir, porque quiero armar de nuevo esta trastornada vida que dejaste sin recelos. Te vas a tener que ir, aunque aún ame tu vida. y aunque ore sin descanso ...

Por minutos

A veces es dificil ver hacia adelante. Por lo que es mejor vivir sólo el día de hoy, aprender a ser felíz cada minuto y ya mañana...Mañana tendremos más minutos.

Oda a mi despertador de alelí

Uno de los poemas más tiernos que he escrito. Cabe notar que no es para un objeto, es para alguien muy querido que hace sus veces de despertador choneto. Casi desde el horno para ustedes! Mi despertador de Alelí siempre tintinea a su tiempo. No corre y no se queda quieto. Mi despertador suena y suena cuando el sueño ya se ha ido. Ah! despertador bandido, siempre timbras cuando la tarea haciendo estoy por mucho rato y cuando entrada la mañana está anuncias tu esperado repiquetear. Mi bello despertador de alelí, yo no quiero cambiarte ni el horario ajustarte, pues a la hora que suenes, repiquetees, juguetees, tamborilees o te anuncies, eres un despertador querido, con sueño o sin sueño, por quien escucha aquel sonido de tu campanita sin tiempo.

Adultez

No puedo dormir (se nota que me llegó la adultez). No puedo dejar de pensar. No hay sueño, se fue hace tanto tiempo. No quiero dormir, dejar de pensar es un utópico; querer que todo pase de otra manera sería infantíl... Aquí estoy, quién viene por mi? Ayer el tiempo mordió mi confianza, me dejó sin ganas, sin ansias, sin nada. Por dentro, si pudiera ver qué hay dentro...

Diluvio

Ápelé a un dilivio de letras que escribí en 10 minutos para esta entrada. Un diluvio no tiene porqué ser lindo o feo. Llega a ser los dos cuando termina. Las sombras de lo incierto nos cubren, cerca están. No temas, estaré ahi, para que cantes tu cancion para mi, la cancion que estaba esperando escuchar de ti. Aun no creo que estés aqui, que seas para mi. Tu amor me hace crecer, vivir y sonreir. Estaré contigo, día y noche. Las nubes cubren el firmamento en el que te siento, el cielo parece lejano, pero estoy en el. No debo, no quiero, no puedo dejarte de amar. El tiempo ha pasado, ya no estás. Los días me enseñaron que no te puedo borrar. Tus huellas se clavaron, no se irán. Amor qué fue lo que hiciste? Porqué me dejaste acá? Las sombras de lo incierto ahora cubren la realidad. Tal vez en aquel cielo, en el que creí estar, el tiempo no era eterno y sólo puedo recordar.