martes, 22 de enero de 2008

Carta de adios

Disculpen ustedes mis lectores, este pequeño desahogo, pero “cuando uno tiene motivos de quejarse de un amigo, conviene separarse de él gradualmente, y desatar, más bien que romper los lazos de la amistad”

Nuestro primer adiós fue un martes negro, ese 4 de Abril en el que decidiste vivir sin mi. Recuerdo que lloré todo el día, toda la semana, todo el mes y, sin mentir, todo el año (mi peor año), no te pude sacar de mí en tanto llanto. Te vi, cada día después de eso te vi y aun no se que tan loca fui para verte así. Estuve ahí, unos días después, decidiste subir a “otro bus”, coger otro avión. Cómo me dolió! y todos los días te vi, lejos de mi, cerca de ella. Fue cuando decidí, ser tu amiga y olvidarme de mí.

Era evidente que ya no era de ti, pero estabas ahí. Un agosto 15 encendiste mis ojos acuosos con un “te amo” a escondidas, “recuerdalo, por favor, será el ultimo en muchos años que vienen”. Me creíste Penélope y si, te creí capaz de cumplir. Deje de llorar por un día, el día en que de verdad renací. Pero no era tan fácil, no podía ser tan feliz, por 15 minutos de amor, puedes morir más de mil. Y fue así, tu confusión socavó mi confianza, arruinó mi fe, volcó mis sueños en azufre, me dejó como la cáscara de huevo en la que no me quería convertir…sólo días después y la historia volvió a ser: tu amiga yo, mi amigo tu, tu novia ella…así era¡

Tu amiga fui, prometí dar la vida si algún día la requerías, día a día, pero hoy, después de meses de desplantes, de juegos, de mierdas con las que agonizaba todos los días, quiero desatarte lentamente, alejarte lentamente. Aunque no te importe (ese es el punto) lo haré.

Esta carta de adiós, estas letras que suplicaron por dos años tu rendición, tu amistad incorruptible, nunca volverás a ver. Esta vez, diferente a muchas otras, mi adiós es inevitable, inimaginable, indeleble, como fuiste tú en mí.

Quiero lo mejor para ti.


Te adoro amigo mío, adiós a ti.

martes, 15 de enero de 2008

Soledad



LLega como sin ganas, en un dia agitado o tranquilo,


se posa en tus piernas, embriagada de olvidos,


quiere que la arrulles para aplacar su frio.


Su falta de todo se te adhiere lentamente, te entumece,


empiezas a sentirte tempano, hielo, solo.


Tal vez esta noche viene por mi para que no nos sintamos solas,


mi soledad y yo...


Tal vez esta noche, sin respuestas a muchas preguntas, quiere que platiquemos


mi soledad y yo...





¡Hoy siento que estoy más sola que la misma soledad!

martes, 1 de enero de 2008

2008




Ya estamos en el 2008. Muchos lo esperaron con fervor, pues es común creer que un nuevo año trae nuevas y mejores cosas –nuevas si, mejores…eso depende de cada quien- apenas hace una noche teníamos el pie en el 2007 y sólo unas horas después vemos más cercanos los proyectos para el “próximo año”. Puedo decir con toda tranquilidad que el 2007 ha sido mi mejor año hasta el momento (después de pasar por un 2006 que casi me mata). Y son simples las razones:


Comencé mi blog de poesía


Tuve trabajo todo el año


Trabajé con alguien muy cercano a mi


Finiquité asuntos pendientes


Realicé viajes inesperados: Huila, Santa Marta, La dorada…


Conocí al presidente Uribe


Conocí a Carlos Vives


Compré portátil


Me gané un bono, un microondas, un asador eléctrico y un balón, el mismo día


Entre a trabajar como Coordinadora de Mercadeo en una gran empresa


Terminé mi carrera


Fui al concierto de Coti y estuve a un metro del hombre


Fue la navidad más regalada de mi vida (y eso que no la celebro)




Fue un año generoso, aunque sólo recuerde 13 motivos por los que estuve feliz, sonreí, abracé, me abrazaron, me reconcilié…


De este año espero un trato similar, con tendencia a mejorar.


Ustedes, ¿qué esperan de este año?