domingo, 15 de junio de 2014

Lunes

Es de noche, 
la frenética marea de hinchas se ha calmado,
el suplicio electoral de un país se definió.
Solos, un domingo cualquiera de un año agotador.
pre-ocupando mi mente en el lunes entrante, 
deseando que no pasen las horas, que se detenga el reloj;
esperando un cambio contundente, una disrupción.

El reloj continua su rumbo, nada detiene mi destino:
Un lunes compungido, sufrido, movido, nunca añorado.
Cada segundo me aleja de tu cálido abrazo,
me destierra al frío de la avaricia, 
me acerca a la jungla de actividades y documentos.
Llegarán con su afán el martes y el miércoles.
Tendré de nuevo tu abrazo un sábado tardío
y un domingo rápido y divino.
De nuevo Lunes. Una maldición.